EL NORTE ARGENTINO.

By 01/06/2018Viajes

Salimos desde Santiago de Chile, directamente hacia el paso Los Libertadores para cruzar a Argentina. Decidimos armar nuestra ruta hacia el norte por ahí dado que ya conocíamos el norte de Chile y no el lado argentino.

Sinceramente, yo le tenía poca fe a esa ruta ya que me imaginaba todo el norte de Argentina muy plano y caluroso, con poca vegetación. Generalmente buscamos alejarnos del calor, prefiriendo así los caminos montañosos. Roberto es el encargado de definir las rutas que haremos ya que le gusta averiguar de los lugares – es un curioso de los mapas y siempre los está mirando (obviamente yo también puedo opinar). Menos mal que no le objeté esta ruta, ya que la verdad es que mi prejuicio del norte de Argentina estaba muy lejos de la realidad que pudimos conocer (lo que me recuerda que las ideas preconcebidas no tienen cabida en un viaje de este tipo: siempre hay que conocer el lugar antes de poder definirlo y a veces, ni así se conoce totalmente su esencia).

Apenas pasamos la ciudad de Los Andes en Chile, comenzamos los caminos montañosos. La ruta que conecta a Chile con Argentina por el paso Los Libertadores o Cristo Redentor por el lado chileno es un camino serpenteante y constantemente en subida. Pasamos por varios túneles de alta montaña y finalmente llegamos a nuestro primer destino: un refugio en el que hospedaríamos esa noche. El límite fronterizo es antes del refugio pero la Aduana está más adelante, por lo que haríamos los trámites de migración al día siguiente. Sentimos que nos alojamos en tierra de nadie, al medio de la nada y bajo la inmensidad de vía láctea.

Desde ahí, casi todos los trayectos que hicimos dentro de Argentina fueron caminos de montaña. Bordeamos la cordillera de Los Andes, constantemente cruzamos cordones montañosos y nos mantuvimos en general en mucha altura (llegando hasta los 4.200 MSNM). Vimos como la vegetación y el clima cambiaron constantemente, según la altitud del lugar. Pasamos frío, calor y frío nuevamente.

Alojamos en las ciudades de San José de Jáchal, La Rioja, San Fernando del Valle de Catamarca, San Miguel de Tucumán, Salta, San Antonio de los Cobres, Susques y Purmamarca. Entremedio entramos a Chile, para visitar la zona de San Pedro de Atacama, pero eso lo dejaré para otro post.

Todas estas ciudades nos cautivaron en gran parte con su arquitectura. No las imaginábamos así. Nos sorprendimos de lo bien cuidados que están la mayoría de los edificios patrimoniales, gubernamentales y las iglesias. La arquitectura de casas también es llamativa, muchas veces fachadas antiguas (no siempre tan bien mantenidas) pero interesantes cada una a su manera. Las plazas en general son un encanto, con mucha vida, vegetación, estatuas y actividades. Las ciudades que destacaron entre éstas para nosotros fueron La Rioja por su entorno (visitamos dique Los Sauces), Catamarca por sus plazas, Salta por su arquitectura y teleférico, Purmamarca por su montaña de 7 colores y cultura más bien andina (está casi en la frontera con Bolivia).

Además de lo anterior, en cada trayecto que hicimos entre una ciudad y otra intentamos conocer los poblados de entremedio y lugares que nos recomendaron personas de la misma zona. Es así como tomamos rutas no tan comunes, nos metimos a pueblos pequeños y conocimos poblados de pocas casas como El Rodeo, La Puerta y Alfarcito, cada uno con su encanto propio.

Vimos un partido de fútbol comunitario entre cerros verdes a la orilla de un lago, un sinfín de animales libres: llamas, vicuñas, burros, aves de muchos tipos…, pequeñas casas de adobe y piedra al medio de la nada, múltiples salares y lagunas de distintos tamaños. Seguimos y alcanzamos a un tren turístico haciendo su recorrido sobre un viaducto hermoso. Nos picaron infinitos mosquitos, nos apunamos por la altura. Vimos muchas motos chicas sobrecargadas (hasta familias enteras de 5 personas sobre una moto, todos sin casco y casi siempre también cargados con mercadería de algún tipo). Sufrimos con los baños con ducha sin cortina que dejan mojado el baño completo al ducharse. Disfrutamos el no tener que pagar peajes en las carreteras (las motos no pagan). Probamos y disfrutamos de todo tipo de comida típica de estas zonas: tamales, empanadas, carne de llama en diferentes preparaciones, locro, milanesas, helados artesanales, tortillas en la calle.

Definitivamente, el norte de Argentina nos sorprendió y ya planeamos regresar.

Dani

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Join the discussion 3 Comments

  • Myrna dijo:

    Asi es,es mágico, lo de las motos sobrecargadas lo ves en todas partes. Y tienes mucha razón en las provincias cuidan y mantienen los patrimonios gubernamentales e históricos. Y, la gastronomía es excelente. Que sigan teniendo un hermoso viaje. Los felicito,tengo amigos con los que hemos buceado, que atravesaron desde España , mar mediterraneo hasta Arica, cruzaron a través del Atlántico.

  • Susan Curren dijo:

    Gracias por el recanto de sus viajes através de las provincias norteñas de mi patria, la Argentina. Viví por unos años en Tucuman y mi papá nos paseaba por rutas desconocidas cada domingo. Que buenas memorias tengo de esos tiempos!

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