FIN Y COMIENZO.

By 06/05/2018Viajes

¡Y partimos! El domingo 15 de abril, según lo planificado logramos comenzar este viaje. Hace tres semanas que estamos oficialmente viviendo en la ruta, ya no tenemos casa física y a cada lugar en el que alojamos le llamamos hogar. Este post lo he querido escribir desde ese día, pero no siempre se dan las condiciones (dependemos del wifi que muchas veces escasea).

No sé si se lo pueden imaginar o no, pero si uno está a full mientras viaja… los preparativos y días previos son un total caos. Da lo mismo cuánto uno se haya preparado o mentalizado de manera anticipada, siempre hay algo que sale mal a último minuto o aparece algún pendiente imprevisto. SIEMPRE. No conozco a viajero alguno que me haya dicho lo contrario. En nuestro caso, fue así:

  • Trabajé oficialmente hasta exactamente dos semanas antes de nuestra fecha de partida. Tengo una empresa propia, pero le prestaba servicios a una mega empresa y debí finiquitar todos los pendientes con ellos antes de irme. Esto significó un mes de estrés máximo para cumplir con mis metas, dejar todos los temas cerrados y traspasar todo a mi reemplazo (quien se definió el último día que trabajé formalmente). Independiente de lo caótico que fue todo, salió bien y apenas me desconecté me sentí libre (y el estrés del trabajo se reemplazó por el estrés de tener todo en orden para el viaje que comenzaría en solo dos semanas). Roberto, al trabajar de manera más libre, ya se había desconectado de todo un par de semanas antes.
  • Dos días después de dejar de trabajar, entregamos nuestro departamento (arrendábamos). Esto significó un mes de preparaciones por sí mismo ya que decidimos vender casi todas nuestras pertenencias para tener dinero para el viaje (lo cual se demora e implica dedicación para coordinar con compradores) y lo que decidimos guardar hubo que empacarlo bien para almacenarlo por todo el tiempo que dure nuestro viaje.
  • La semana siguiente completa consistió en realizar un sinfín de trámites: chequeos médicos, cancelación de servicios contratados, compra de algunas cosas que nos faltaban para el viaje, pendientes de mi empresa, dejar encargos con familiares y amigos para que cerraran temas que no alcanzamos a concluir antes de partir, y un gran etcétera. Incluso, nos hicieron una entrevista para un medio virtual que se estrenará pronto. Esa semana aprovechamos de juntarnos lo más posible con nuestros amigos y de realizar despedidas con ellos.
  • En paralelo a todo esto, Roberto se dedicó arduamente en realizarle la mantención completa a la moto. Abrió y rearmó el motor por completo, cambió piezas y dejó la moto como nueva, o lo más cercano a eso posible. Esta fue sin duda una tarea difícil, ya que no es mecánico de profesión sino autodidacta (y ha aprendido de algunos buenos amigos). Cuando la moto partió a la primera después del rearmado, ¡no les puedo describir su cara de felicidad!
  • La última semana previa al viaje me fui al sur de Chile a despedirme de mi familia, que ha estado pasando por momentos duros. Quise dedicarle tiempo de calidad antes de irme. Esta vez despedirme fue mucho más difícil que la vez anterior que viajamos por un año, ya que ahora tengo una sobrina chica (de 3 años) quien para ese entonces no había nacido aún. Definitivamente lo más fuerte de viajar lejos y largo es separarse de los que uno quiere… y a mi parecer es más difícil aun cuando hay niños pequeños de por medio (porque sabes que no entenderán totalmente por qué uno no está y sabes también que crecerán demasiado antes que regreses).
  • A dos días de partir, tuvimos el día más caótico. Era el último día hábil que estaríamos en nuestro país y por ende el último día para terminar todo trámite pendiente que no se había podido realizar antes. Ambos corrimos por la ciudad, cada uno atando cabos sueltos y fue una locura pero de alguna manera mágica todo logró hacerse. Esa misma noche tuvimos una gran despedida con toda nuestra familia, quien nos ha apoyado de manera invaluable en este proyecto. ¡Pucha que los vamos a extrañar!
  • Nuestro último día en Chile fue para armar todo. Ordenar y empacar todo lo que nos llevaríamos en la moto. Parece fácil porque uno pensaría que es poco lo que se lleva en una moto, pero la verdad es que nosotros llevamos demasiadas cosas. No sé si son demasiadas en realidad, ya que todo lo hemos necesitado en alguna ocasión, pero definitivamente nos sentimos sobrecargados.

La última noche dormimos súper poco ya que terminamos todo muy tarde y el día de partir aun así tuvimos que finiquitar algunos detalles. Pero sea como sea, partimos igual. Montamos todas nuestras cosas a la moto y quedó gigante, ¡nos dio susto que se fuera a quebrar de lo sobrecargada que se veía! De inmediato comenzamos a pensar qué podríamos descartar, para luego mandarlo de regreso a Santiago en una encomienda y así quitarle peso/volumen a la moto (no lo hicimos de inmediato porque nos agotó el solo pensar desarmar todo lo montado).

Habíamos planeado salir a eso del mediodía y nos atrasamos dos horas (no estuvo tan mal, considerando que para nuestro viaje del 2012 nos atrasamos varios días por falta de planificación). Nos fue a despedir nuevamente nuestra familia más cercana y algunos amigos. Salimos llorando desde el estacionamiento de mis suegros, llorando de pena y de alegría. Ese momento fue el final de una etapa y el comienzo de otra totalmente nueva, una etapa que habíamos estado esperando hace tanto tiempo y que no creíamos que había llegado. Aún no lo creemos.

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Join the discussion 7 Comments

  • Lilian Cabezas Fuentes dijo:

    Chicos lindos! Imagino el estrés antes del viaje, si yo me vuelvo mono cuando salgo por días en moto… debo reconocer que estaba ansiosa antes que Uds partieran. Toda la luz y el amor en esta bella etapa. Espero encontrarlos en el camino. Uno nunca sabe!!

  • Manuel dijo:

    Hermoso relato, a seguir adelante en esta nueva aventura… Nuestros mejores deseos… Ojalá el destino nos juntemos nuevamente, cariños. Ely y Manuel

  • María Teresa Mac-lean dijo:

    Estuve con uds los ultimos dias en mi casa y de verdad estaban bien estresados, pero finalmente salieron a cumplir este sueño y ahora a puro disfrutar y vivir la vida. Cuidense mucho que les queda harto por recorrer

  • Maria Teresa Mac-Lean dijo:

    Hola chiquillos, hace mucho rato que no nos cuentan sus relatos del viaje, que de seguro deben ser muchísimos.
    Se que por razones obvias no lo han podido hacer , pero ahora que ya están mas establecidos pónganse al día po.
    Los quiero mucho.

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